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lunes, 2 de octubre de 2017

Virgen con el niño








Escuela Peruana del siglo XVII.
"Virgen con el niño"
Óleo sobre lienzo.
Medidas: 81 x 66 cm; 108 x 95,5 cm (marco).
Marco de cedro.
En esta obra se presenta como protagonista a una Virgen de rostro juvenil que en sus brazos sostiene a su hijo, Jesús, acompañada de dos figuras que podrían identificarse como San José sosteniendo el lirio de la pureza y Santa Ana, madre de la Virgen, ataviada con su velo blanco sobre la cabeza, los tres protagonistas vas vestidos con indumentaria puramente renacentista. El lienzo muestra predominio de la influencia flamenca cuya fuerza fue en aumento durante todo el siglo XVII. Así, destacan las figuras alargadas en primer término, el tratamiento detallista de los tejidos en pliegues y lacerías, el uso vibrante del color…todo enmarcado en un paisaje de gran profundidad potenciada con el uso del sfumato en los planos más lejanos del lienzo. 
La Escuela Colonial Peruana se desarrolló entre los siglos XVI y XVII tras la llegada de los españoles al país y como fruto de la influencia de tres grandes corrientes, la vertiente española, la italiana y la flamenca. La religión católica adquiere gran importancia al tener una decisiva función evangelizadora por lo que temas bíblicos, como el que presentamos en subasta, proliferan siguiendo las técnicas y modelos europeos.


Árabe fumando








Francisco Pradilla Ortiz (Villanueva de Gállego, Zaragoza, 1848 – Madrid, 1921).
“Árabe fumando”.
Óleo sobre lienzo.
Firmado y localizado.
Adjunta certificado de Wilfredo Rincon.
Medidas: 60 x 32,5 cm; 77 x 48,5 cm (marco).


Francisco Pradilla inicia su formación como aprendiz de Mariano Pescador, pintor escenógrafo, y en la Escuela de Bellas Artes de San Luis de Zaragoza. En 1868 continúa sus estudios en la de San Fernando de Madrid, donde fue discípulo de Federico de Madrazo, Carlos de Haes, Carlos Luis de Ribera y Ponciano Ponzano. Completa su formación en estos años copiando obras de los grandes maestros del Museo del Prado. En 1874 consigue el Premio de Dibujo de la “Ilustración Española y Americana”, y obtiene la beca para estudiar en Roma, ciudad en la que residirá veintitrés años, hasta su nombramiento como director del Prado en 1897. En 1878 concurre a la Exposición Nacional de Madrid y obtiene la Medalla de Honor, la misma distinción que gana ese mismo año en la Universal de París. A raíz de estos éxitos le llegan numerosos encargos no sólo de España y Francia, sino también de América y otros países europeos. Realiza viajes por España y se interesa por plasmar escenas costumbristas plenas de gracia y color, apoyadas siempre en un excepcional dominio del dibujo. Si bien no realizó exposiciones individuales, sus obras formaron parte de muestras y certámenes en ciudades de todo el mundo, como Londres, París, Berlín, São Paulo o Buenos Aires. Fue director de la Academia Española en Roma, y miembro de las Reales Academias de San Fernando y San Luis, de la Academia Francesa y de la Hispanic Society de Nueva York. Obtuvo, entre otras condecoraciones, la Cruz de Isabel la Católica y la Legión de Honor. De los géneros pictóricos que cultivó, incluida la ilustración gráfica para publicaciones literarias, hay que destacar el de la pintura de historia, que fue el que más fama le proporcionó. Como retratista su actividad fue más restringida y de resultados desiguales cuando tuvo que abordar efigies de personajes fallecidos, pero ante modelos vivos consiguió retratos de serena expresividad y factura estudiada y entonada. También se dedicó a la pintura de género, bien de inspiración popular italiana o de asuntos de costumbres madrileñas o de Galicia, lugar de origen de su esposa y donde solía pasar algunas temporadas. Tanto en los cuadros de historia como en éstos, Pradilla demuestra una clara inclinación por las ambientaciones en exteriores, organizando las composiciones en amplias perspectivas panorámicas con multitud de figuras y motivos, interpretados con una depuradísima técnica. No obstante, lo más sobresaliente de su lenguaje es el sentido de la luz y de la atmósfera, bajo los que el apretado dibujo se suaviza y funde con el fondo luminoso mediante pequeñas pinceladas de un colorido rico en matices y pasta. La obra de Francisco Pradilla está presente en el Museo del Prado, los de Bellas Artes de Bilbao, Buenos Aires, La Habana y São Paulo, el MACBA de Barcelona, la Christchurch Art Gallery de Nueva Zelanda y el Museo Romántico de Madrid, entre otros.



El Rapto de Europa







Johannes Mytens o Jan Mijtens (Holanda, c.1614-1670) .
El Rapto de Europa.
Oleo sobre tela.
Reentelado.
Bastidor del siglo XIX.
Medidas: 132x185,5 cm.

El tema aquí representado procede de las Metamorfosis de Ovidio (libro II): Europa era la bella hija del rey de Tiro. Zeus se prendó de su belleza cuando paseaba por la playa por lo que decidió metamorfosearse en toro, el animal favorito de la joven. Europa comenzó a acariciar al animal hasta que se montó en su lomo. En ese momento Zeus se lanzó hacia el mar. Para evitar la caída, la joven se aferró a los cuernos y el animal se aleja de la orilla hasta llegar a Creta. 
Mytens ha tratado el tema distanciándose tanto del tratamiento que le dieran coetáneamente Rubens y Rembrandt, que a su vez difieren entre sí. Mytens se centra en el instante de confianza plena de la dama montada en Zeus, antes de que éste arranca a la carrera. Rubens, en cambio (siguiendo a Tiziano), se interesó por la convulsión del cuerpo feminino, sujeta al toro solo por el cuerno. Rembrandt, por su parte, nos narró el rapto en sí, la huida por mar. La composición de Mytens es apacible, a pesar del denso cielo argénteo y dorado que anuncia el rapto. Ello le permite primar la descripción de los ropajes, de tersura aterciopelada, de las joyas reflejando la luz fría que baña el ambiente, las carnaciones marfileñas... Destaca el hábil trabajo de veladuras en el pañuelo agitado por el viento. El mirada animal está provista de fulgor, en contraste con su cuerpo lanudo. Eros, en escorzo, se acerca con su flecha, y tres querubines conducen a Zeus.
Destaca el trabajo volumétrico de los cuerpos, modelados por la luz y el color, así como la sensual plasticidad de calidades y atmósferas. Un exponente importante del barroco holandés, que a su vez se impregna del quehacer plástico flamenco. 
Johannes Mytens fue un pintor de la Edad de Oro holandesa. Nació en La Haya. De acuerdo con Houbraken, fue discípulo de Anthony van Opstal y más tarde de Nicolas van der Horst. Sus dos tíos Isaac Mijtens y Daniël Mijtens eran pintores, y su hijo Cornelis se convirtió en grabador. Mytens se convirtió en miembro del Gremio de San Lucas en La Haya en 1642 y ayudó a establecer la Confradía de Pintura. Pintó para la realeza holandesa y se especializó en retratos, cuadros de género y alegorías históricas. Sus discípulos fueron Nicolaes Lissant, Gerard de Nijst, Adriaen Stalpert van der Wiele, Pouels van de Velde, Andries Thijsz. de Wit, y Urbanus Talibert van Yperen. Murió en La Haya.




Contador de sobremesa indo-portugués







Contador de sobremesa indo-portugués, s.XVII.
Madera, marfil y carey.
Medidas: 22x34x24,5cm.; 22x34x44,5 cm.(abierta).
Contador indo-portugués en madera revestida de marfil y plafones de carey, con fileteado de marquetería. De estructura rectangular, a modo de pequeña arca, guarda en su interior 11 cajones con tirados de lágrima en metal, que a su vez esconden cajoncitos secretos en una de las gualdras laterales. La decoración, a pesar de su sobriedad, revela la influencia india, en sus aplicaciones y embutidos de marfil y carey, su greca de marquetería combinando ébano con maderas claras. Los plafones de carey también acusan una mano local, en su perfilado de arco inspirado en la arquitectura hindú.
El contador indo-portugués empezó a ser ejecutado por artífices locales en la península de Indostán, y en las provincias orientales portuguesas de la Costa del Malabar -Damao, Goa y Cochim, desde el siglo XVI. La denominación de Contador se remonta a la Italia del siglo XV. Eran pequeñas cajas, con tapa y con el espacio útil interior ocupado por cajones muy pequeños que servían de guarda-joyas. Durante el siglo XVII sufrió diversas adaptaciones, ajustándose a las exigencias de la época. Una pequeña caja dividida con cajones pasó a tener una base propia, cuerpo inferior con gavetas o puertas o una especie de marco de cuatro pies. Se convirtió en una pieza con funciones prácticas, utilizada para la custodia de documentos (“contos”) y objetos del cargo de Contador, utilizado también para guardar dinero, joyas, o papeles de importancia en sus múltiples cajones, distribuidos para poder encontrarse con celeridad. El contador Indo-portugués revela una simbiosis entre el arte portugués y el arte indio, en el que se destaca la aplicación de dibujos y técnicas originales con materiales exóticos. En ocasiones, la decoración incluía figuras de la mitología hindú esculpidas y complejas guarniciones. En todos los casos, un mueble de lujo muy apreciado y adquirido por las clases más acomodadas.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Tercer y Sexto Trabajos de Hércules






Luca Giordano (Nápoles, 1634 – 1705).
Tercer y Sexto Trabajos de Hércules.
Pareja de oleos sobre lienzo.
Bastidor posterior. Reentelado pps. XIX.
Medidas cada uno: 57x42 cm; 70x54,5 cm (marco).
Pareja de lienzos representando respectivamente dos de los trabajos que Hércules tuvo que realizar para obtener la inmortalidad: la captura de la cierva de Cerinea y la caza de los pájaros del Estínfalo. De Lucas Giordano se conserva en el Museo del Prado "Hércules en la pira", que formó parte de una serie de composiciones de asunto mitológico que el napolitano pintara durante su estancia madrileña para decorar el Palacio del Buen Retiro. Concretamente, los Trabajos de Hércules decoraban el Salón de Embajadores del Buen Retiro o Casón, pero se perdieron. Estos dos lienzos que nos ocupan es probable que los realizara como bocetos para la decoración del Casón. En la primera pintura, vemos a Heracles tomando por los cuernos a la cierva de Cerinia, que debía llevar viva de Enoe a Micenas. La cierva de cuernos de oro estaba consagrada a Artemis, pero había huído y al héroe le estaba encomendado recuperarla. Su musculosa anatomía está modelada por un claroscuro barroco, procediendo la luz de un celaje brumoso, cayendo en diagonal, siendo similar la composición dinámica y barroca que domina el segundo cuadro. En él, Hércules está disparando sus flechas a las aves de Estínfalo. Decíase que arruinaban los cultivos y atacaban al ganado, por lo que Euristeo encomendó a Heracles su exterminio. La figura femenina que aparece en el lado derecho pudiera corresponder a la diosa Atenea, quien socorrió al héroe entregándose el mágico cascabel de bronce. La búsqueda de un halo dramático de extrema luminosidad y tonalidades doradas, con potentes efectos barrocos, es característico de la pintura realizada por el maestro napolitano durante su estancia en España(1692-1702).

Luca Giordano (Nápoles, 1634-1705) gozó en vida, tanto en Italia como en España, de gran popularidad. En la maduración de su estilo influyeron artistas como Mattia Preti, Rubens, Bernini y, sobre todo, Pietro da Cortona, cuyos tipos físicos inspiraron los de Giordano. Durante los últimos años de la década de 1670 comenzó sus grandes decoraciones murales (Montecassino, 1677-1678, y San Gregorio Armeno, Nápoles, 1679), a las que siguió, a partir de 1682, la cúpula de la capilla Corsini en la iglesia del Carmen (Florencia) y las de la galería y la biblioteca del Palacio Médici Ricardi (Florencia). En 1692 fue llamado a Madrid para llevar a cabo las decoraciones murales del monasterio de El Escorial, tanto en la escalera como en las bóvedas de la basílica, donde trabajó entre 1692 y 1694. La primera constituye su obra más esmerada, cuyo proceso siguió muy de cerca el propio monarca, Carlos II. A esta siguió la decoración del despacho y dormitorio (destruido) del monarca en el Palacio Real de Aranjuez. Después se le encargó el del Casón del Buen Retiro (h. 1697); la sacristía de la catedral de Toledo (1698); la decoración de la real capilla del Alcázar (destruido); y San Antonio de los Portugueses (1699), donde Giordano representó ocho escenas de la vida de san Antonio de Padua pintadas sobre tapices, que permiten imaginar el efecto que debían producir los perdidos Trabajos de Hércules del Casón. La llegada de Felipe V en 1701 y el inicio de la Guerra de Sucesión provocó el fin de los encargos reales y su vuelta a Nápoles, aunque continuó enviando pinturas a España.

Lec­ción de anato­mía










 Do­me­ni­co Fe­de­li, co­no­ci­do como “Il Mag­giot­to” (Ve­ne­cia, 1712/13 - 1794).
“Lec­ción de anato­mía”.
Óleo sobre lien­zo.
Me­di­das: 62 x 74 cm; 79 x 91 cm (con marco).
Éste cua­dro, po­dría tra­tar­se de un bo­ce­to pre­vio o una ver­sión, rea­li­za­da por el mismo Do­me­ni­co Fe­de­li del cua­dro “Lec­ción de di­bu­jo”, pin­ta­do por “Il Mag­giot­to” y con­ser­va­do en el Museo Ci­vi­co Luigi Bailo (Tre­vi­so, Ve­ne­to). El cua­dro con­ser­va­do en el museo de Tre­vi­so fue gra­ba­do por el gra­ba­dor An­to­nio Ca­pe­llan (Ve­ne­cia, 1740 – Roma, 1793), in­di­cán­do­nos que la pin­tu­ra fue ya co­no­ci­da en su época. Algo que nos lleva a pen­sar que po­dría exis­tir una se­gun­da po­si­bi­li­dad, que éste cua­dro que pre­sen­ta­mos aquí sea una ver­sión de otro ar­tis­ta, con­cre­ta­men­te de Giu­lia Lama (Ve­ne­cia, ca. 1685-90 – 1743). Dis­cí­pu­la, al igual que Do­me­ni­co Fe­de­li, de la Es­cuo­la Nova de Ve­ne­zia y del pin­tor Gio­van­ni Bat­tis­ta Piaz­zet­ta (Ve­ne­cia, 1683 – 1754); aun­que ambos ar­tis­tas tie­nen una téc­ni­ca par­ti­cu­lar, son coin­ci­den­tes en es­ti­lo, algo que ha lle­va­do a con­fu­sión en al­gu­nas de las atri­bu­cio­nes de sus pin­tu­ras. Con todo, y si te­ne­mos pre­sen­te el gra­ba­do de Ca­pe­llan y la ver­sión del museo de Tre­vi­so, ésta po­dría ser con­si­de­ra­da obra de Do­me­ni­co Fe­de­li “Il Mag­giot­to”.
Do­me­ni­co Fe­de­li asis­tió al es­tu­dio de Gio­van­ni Bat­tis­ta Piaz­zet­ta con tan sólo diez años de edad, su for­ma­ción junto al maes­tro es fun­da­men­tal para en­ten­der su pin­tu­ra. En 1750 se unió a un grupo de pin­to­res ve­ne­cia­nos del Friu­li y un año más tarde, pasó a for­mar parte del Co­le­gio dei Pit­to­ri donde reali­zó di­ver­sas ta­reas de ín­do­le ad­mi­nis­tra­ti­va. En 1756, fue nom­bra­do miem­bro de la Aca­de­mia de Pin­tu­ra y Es­cul­tu­ra de Ve­ne­cia, junto a gran­des nom­bres de la his­to­ria del arte como Gio­van­ni Bat­tis­ta Tie­po­lo, quien era el pre­si­den­te de la Aca­de­mia en aquel tiem­po. “Il Mag­giot­to” con­sa­gró toda su vida a la pin­tu­ra, aun­que tam­bién reali­zó va­rias res­tau­ra­cio­nes pú­bli­cas, ins­pec­cio­nes e in­for­mes ar­tís­ti­cos. Todo ello en Ve­ne­cia, ciu­dad de la que según los cro­nis­tas nunca salió y donde murió en 1794.
Per­so­na­je de avan­za­da edad co­rres­pon­dien­te a la fi­gu­ra del maes­tro, con barba y pelo blan­co, di­ri­ge con su dedo la mi­ra­da del joven es­tu­dian­te hacia una ca­be­za de es­cul­tu­ra clá­si­ca, que el apren­diz in­ten­ta di­bu­jar con pre­ci­sión. A sus es­pal­das, un ter­cer per­so­na­je ajus­tán­do­se las gafas, atien­de a la lec­ción del maes­tro a su dis­cí­pu­lo. El fondo de la com­po­si­ción, lo for­man va­rias es­cul­tu­ras clá­si­cas que nos evo­can al ta­ller del ar­tis­ta. La es­truc­tu­ra trian­gu­lar con las fi­gu­ras a pri­mer tér­mino, eje­cu­ta­das con pin­ce­la­da rá­pi­da y vivaz, mues­tran una po­li­cro­mía pro­pia de la es­cue­la ve­ne­cia­na y sus gran­des maes­tros.
Te­má­ti­ca re­cu­rren­te de los pin­to­res ita­lia­nos de los si­glos XVII y XVIII, he­ren­cia ba­rro­ca en sus for­ma­li­da­des es­ti­lís­ti­cas que evo­can la maes­tría de la pin­tu­ra ita­lia­na de estos si­glos. La re­pre­sen­ta­ción del maes­tro en­se­ñan­do a su dis­cí­pu­lo las dis­tin­tas dis­ci­pli­nas ar­tís­ti­cas, es­pe­cial­men­te el di­bu­jo, es muy ha­bi­tual en la pin­tu­ra cos­tum­bris­ta de la época, la cual pre­sen­ta un tras­fon­do so­cio­ló­gi­co donde el ar­tis­ta dig­ni­fi­ca el arte del di­bu­jo y la pin­tu­ra. Una lucha so­cial ya ini­cia­da por los pri­me­ros maes­tros del Re­na­ci­mien­to ita­liano del Quat­tro­cen­to y que ten­drá su con­ti­nui­dad du­ran­te toda la época Mo­der­na, cuan­do los pin­to­res pe­lea­ban por ele­var con sus teo­rías ar­tís­ti­cas y sus eje­cu­cio­nes pic­tó­ri­cas el arte de la pin­tu­ra y el di­bu­jo, como tam­bién la es­cul­tu­ra y la ar­qui­tec­tu­ra, al nivel de las no­bles artes de la mú­si­ca y la poe­sía.


NATIVIDAD


LUCA GIORDANO (NÁPOLES, 1634-1705)
NATIVIDAD
Óleo sobre lienzo firmado "Jorordanus F."
Medidas: 164 x 205 cm

CABALLERÍA

HENRI-GEORGES-JACQUES CHARTIER (FRANCIA, 1859-1924)
CABALLERÍA
Óleo sobre lienzo firmado y fechado en 1912.
Medidas: 100 x 81 cm

La es­pe­ra




GA­VAR­NI, Paul (París, 1801/1804 - 1886).
“La es­pe­ra”.
Pas­tel sobre papel en­co­la­do a car­tón.
Fir­ma­do en la zona in­fe­rior de­re­cha.
Me­di­das: 33 x 25 cm.

Ca­ri­ca­tu­ris­ta fran­cés na­ci­do en el seno de una fa­mi­lia pobre, co­men­zó su pro­duc­ción ar­tís­ti­ca tra­ba­jan­do como de­li­nean­te pero, sin em­bar­go, pron­to volcó su aten­ción en rea­li­zar las obras de ca­rác­ter ca­ri­ca­tu­res­co que le lle­va­rían al es­tre­lla­to. De esta ma­ne­ra, Ga­var­ni es co­no­ci­do por la rea­li­za­ción de di­bu­jos en los que la vi­ta­li­dad y ex­pre­sión se adue­ñan de sus per­so­na­jes, ge­ne­ral­men­te per­te­ne­cien­tes a las di­fe­ren­tes cla­ses de la so­cie­dad fran­ce­sa, mos­tran­do sus de­bi­li­da­des, vi­cios y de­fec­tos. Ad­qui­rien­do gran éxito gra­cias a sus di­bu­jos, hecho que le llevó a con­ver­tir­se en el di­rec­tor de la re­vis­ta "Les Gens du monde", así como fue­ron pu­bli­ca­dos en "Le Cha­ri­va­ri", aun­que al­gu­nas de sus ilus­tra­cio­nes más áci­das y for­ma­les, fruto de una vi­si­ta a Lon­dres, apa­re­cie­ron en "L'Illus­tra­tion". Fue tam­bién ilus­tra­dor de im­por­tan­tes no­ve­las de Bal­zac. La obra que se pre­sen­ta sigue el len­gua­je de mi­se­ria y de­gra­da­ción que tanto le im­pre­sio­na­ron en la ciu­dad in­gle­sa, mos­tran­do a una mujer a la es­pe­ra de su ma­ri­do, ma­ri­ne­ro que ha mar­cha­do para tra­ba­jar. De esta ma­ne­ra, una ilu­mi­na­ción entre plo­mi­za y pur­pú­rea que en­tin­ta la es­ce­na con tonos fríos, entre bor­go­ña y ce­ni­za, nos acer­ca a la in­ti­mi­dad psí­qui­ca de una muer so­li­ta­ria, pero al mismo tiem­po nos obli­ga a una ob­ser­va­ción dis­tan­te, casi vo­yeu­rís­ti­ca, de­bi­do a que nos aden­tra­mos en una es­ce­na com­ple­ta­men­te ín­ti­ma.

Pareja conversando






CAIN, Georges-Jules-Auguste (1856 – París, 1919).
“Pareja conversando”, 1893.
Óleo sobre lienzo.
Firmada y fechada en el ángulo inferior derecho.
Medidas: 65,5 x 52,5 cm; 84 x 69 cm (marco).
La obra muestra un interior de una casa, con una gran cantidad de elementos, y está protagonizada por una pareja, situada en el centro de la pintura, conversando. Los objetos que se muestran (lámpara, candeleros, armadura), la vestimenta de los personajes, etc. recuerdan a la conocida como “pintura de casacones”.
La pintura de Casacones, que es la inspirada en los siglos XVII y XVIII y, en Francia, se la conoce también como pintura “de tableautin”. Otra característica es su inspiración en temas galantes, o, como en muchos otros ejemplos, representa mosqueteros idealizados del siglo XVII, etc. Normalmente, este tipo de obras eran de pequeño formato (aunque no siempre), realizadas con una técnica preciosista, y tuvieron gran éxito entre la burguesía del siglo XIX. Además, solían inspirarse o bien en obras de Fragonard, Boucher y Watteau para las escenas galantes, y en Velázquez, Van Dyck, etc. para las inspiradas en el Barroco.
Georges-Jules-Auguste Cain, también conocido como Georges Cain, fue un pintor, ilustrador y escritor francés, especializado en la Historia de la ciudad de París, sus sucesos, sus monumentos y sus teatros. Tanto su abuelo (Pierre-Jules Mêne) como su padre (Auguste Cain) fueron escultores especializados en las figuras de animales de pequeño tamaño.
Georges Cain se formó con Alexandre CAbanel y Jean-Georges Vibert, recibiendo la mayor parte de su influencia de Édouard Detaille. Debutó en el Salon de París del año 1878 (“Fumeur de l’époque Louis XV”), dando inicio a exposiciones regulares en el mismo hasta el año 1900, con distintas pinturas. Entre sus trabajos, es preciso destacar, por ejemplo, sus ilustraciones del “Barbero de Sevilla” de Beaumarchais y de varios trabajos de Honoré de Balzac, además de sus pinturas.

Su trabajo se conserva en colecciones privadas, además de en instituciones como el Musée Baron Gérard de Bayeux, el Misée de Picardie de Amiens, el Musée Carnavalet de París (donde trabajó entre 1897 y 1914), etc.